martes, 16 de enero de 2007

El sexo y las enfermedades

(España) Diario Levante-.
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Escrito por Jaume Merino, Director del departamento de Medicina Clínica de la Universidad Miguel Hernández y jefe de servicio del hospital de San Juan.
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No voy a plantear si me refiero a sexo o género, dejo esa discusión para los políticos y los lingüistas. Un endocrinólogo americano decía que sexo es aquello que se ve y género lo que se siente.

Hablo de la relación entre ser hombre y/o mujer y el binomio salud/enfermedad. Verá que esa relación es importante e incluye muchas posibilidades. Antes debo explicar que hay muchas formas de valorar el sexo: hay un sexo cromosómico o genético, que implica tener testículos o ovarios, otro sexo relacionado con el aspecto de los genitales externos (fenotípico o anatómico), otro sociológico o psicológico y finalmente otro legal o judicial.

Sexo cromosómico o genético

Usted y yo procedemos de una célula única, el huevo o zigoto, a la que nuestro padre aportó 23 cromosomas y 23 cromosomas nuestra madre.

En los cromosomas estaban los genes que llevaban la información de lo que luego hemos sido: talla, color del cabello, etc. Uno de los pares de cromosomas informaba sobre el sexo.

Si el sujeto recibió un cromosoma X de su madre y otro X de su padre fue una mujer. Esos cromosomas (o mejor, los genes que contienen) hacen que en el huevo, que se transformará en un embrión, luego en feto y finalmente en el recién nacido, se desarrollen los genitales internos, en este caso, los ovarios. Si el sujeto recibió un cromosoma X de su madre y otro Y de su padre (o los genes de ellos), el embrión será de hombre, ya que esos cromosomas harán que los genitales internos sean los testículos.

Hay personas que nacen con defectos en los cromosomas sexuales (o los genes que conllevan). Por ejemplo, en vez de tener 46 cromosomas tienen 45 (falta uno) o 47, (sobra uno). Y ello condiciona enfermedades (de Turner y de Klinefelter). En ambos casos, los genitales internos están poco definidos.

Al fallar y ser estos órganos los que con sus hormonas regulan el desarrollo de los genitales externos: mama, tamaño del pene, etc., el aspecto externo del sujeto dista de ser el David de Miguel Ángel o la Venus de Milo.

Otras veces los genes contenidos en los cromosomas sexuales están dañados y ese defecto se trasmite como enfermedad: por ejemplo, la hemofilia, enfermedad en la que hay una tendencia anormal al sangrado, la trasmiten las mujeres y la padecen los hombres.

Probablemente sepa que la padeció la reina Victoria de Inglaterra y la trasmitió a no pocas monarquías europeas; en nuestro país la tuvo un hermano del rey Juan Carlos.

El sexo fenotípico o anatómico

Los testículos y los ovarios producen sustancias que actúan sobre otras estructuras del organismo (hormonas). Así se desarrollan los llamados caracteres sexuales secundarios: los testículos producen testosterona y el sujeto tiene barba, voz ronca, calvicie, su pene es muy distinto del infantil.

Los ovarios producen estrógenos y progesterona, entonces las mamas se agrandan, la piel es más fina, la voz aguda, etc. En ocasiones, el sujeto tiene testículos u ovarios, pero o no producen las hormonas correspondientes o las células del organismo no responden a ellas. Se generan las llamadas disfunciones gonadales.
Son enfermedades raras.(*1)

Un ejemplo sería una mujer embarazada de una niña, que tiene un tumor que produce hormonas masculinas o las recibe. La niña se desarrolla en ese ambiente y cuando nace su aspecto externo no será nítidamente femenino.

El sexo psicológico o sociológico

Ciertos roles sociales han sido adscritos tradicionalmente a los sexos: la mujer ha cuidado la casa y el hombre ha aportado el sustento a la familia. Estos papeles en la sociedad moderna se han desdibujado.

También existen las orientaciones sexuales; los homosexuales expresan un deseo sexual por personas de igual sexo, lo que les diferencia de los heterosexuales. Estas opciones sexuales no se consideran actualmente como enfermedad.

Sí que puede serlo la inadaptación del sujeto dentro de su propio sexo.

La persona sufre porque no se identifica con su cuerpo. Son los transexuales, y por ello desean el cambio de sexo.

Prestación quirúrgica

Sólo la sanidad andaluza incluye este tipo de cirugía entre sus prestaciones, Aragón y Asturias estudian incluirla y Cataluña plantea darles apoyo psicológico y endocrinológico.

El hospital malagueño Carlos Haya es el de cabecera para este tipo de cirugías, con lista de espera de 2 años. En el año 2005 realizó 32 operaciones con
un coste aproximado de 12.000 euros para paso de hombre a mujer y 18.000 euros de mujer a hombre.(*2)

Resulta más sencillo transformar los genitales de un hombre en los de una mujer, que la mujer adquiera los del hombre. Sin embargo, el tratamiento ulterior con hormonas permite a las mujeres adquirir fácilmente rasgos masculinos y es más difícil que ellos adquieran rasgos femeninos.

La Asociación Defensor del Paciente estima que la sanidad pública no debe facilitar esta cirugía porque debe tener otras prioridades: salud bucodental, mental, etc. La polémica está servida.

Ser transexual se considera una disforia de sexo, está presente en todas las culturas del planeta y es un problema: 30% piensan en el suicidio y 90% está en el paro o ejerce la prostitución.

Ahora se plantea una ley que les autorice el cambio de sexo; para ello, un médico debe acreditar que se siente insatisfecho con su sexo real y el afecto probar que lleva viviendo 18 meses conforme al sexo que desea.(*·3)

El sexo legal o judicial

En la actualidad estas situaciones son infrecuentes, pero hace años los periódicos recogían en ocasiones casos de errores de registro. Al nacer el recién nacido tenía genitales externos dudosos; por ejemplo, un clítoris grande que asemejaba al pene. Ello hacía que la familia le inscribiera en el registro como hombre y años después le aparecían las reglas, o siendo mujer era llamado al ejército.

La relación sexo-salud admite otros muchos aspectos. Algunos los comentaré otro día.

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Notas personales:

(*1)
Este señor se ha quedado un poco atrasado en la materia, se está basando en el DSM IV (Manual de Desordenes Mentales)(que para que te hagas una idéa es como "la Biblia de los médicos y de los psiquiatras")la Transexualidad en todad sus formas y sindromes no es "una enfermedad rara", no es un trastorno mental, de la misma manera que hace apróximadamente 15 años en el mismo "Manual" aparecía la homosexualidad como enfermedad mental, ya desde hace apróximadamente 15 años no existe la homosexualidad como trastorno mental segun así lo consideró la OMS (Organización Mundial de la Salud), de la misma manera para el próximo DSM V (el mismo "manual", pero más revisado y estudiado)la transexualidad va a ser retirada de enfermedades mentales, por propia revisión de la OMS y por estudios recientes que así demuestran que la transexualidad no es una enfermedad, ni mental, ni mucho menos "rara",
(usted sí que es raro, muy Sr. mío)

(*2) En referencia al Carlos Haya en Andalucía, este señor, no está demasiado informado, o la trascripción no está bien aclarada, la CRS (Cirugía de Reasignación Sexual, o más conocida y mal llamado "cambio de sexo") no cuesta en el Carlos Haya "...un coste aproximado de 12.000 euros para paso de hombre a mujer y 18.000 euros de mujer a hombre", no Sr. mío, esos costes son en la Sanidad Privada, que aprovechan la no inclusión de dichas cirugías en la Sanidad Publica, para privatizarlas, como ocure con la boca por ejemplo.Pondré un ejemplo bien sencillo si una persona, necesita realizarse una simple limpieza bucal, que no está incluída en la Sanidad Pública, por lo tanto debe acudir a la Sanidad Privada esta limpieza bucal, cuesta entre 90 a 120 Euros, en la Sanidad Pública esta misma limpieza bucal costaría a la Sanidad Pública una cantidad de entre 0,50 Centimos a 1 Euro, por lo tanto los costes de solo una CRS en la Sanidad Pública podría tener un coste de entre 600 a 1200 Euros de hombre a mujer y entre 1800 a 3600 Euros de mujer a hombre, así que sin información no se puede crear demagogía.

(*3) Se contradice Sr. mío, no es el sexo que se desea, no es un capricho es el sexo que se siente, y con el que has nacido desde la fase embrionaria, por lo tanto es una necesidad.

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