jueves, 23 de febrero de 2006

" Luchar contra el DNI " Mientras que Gobierno prepara Ley que permitirá cambio sin CRS

Noticia extraída de Diario Información Alicante

Dos transexuales explican cómo han vivido el cambio de identidad sexual mientras el Gobierno prepara una ley que hará posible modificar el nombre y sexo sin necesidad de someterse a una operación quirúrgica

Diario Información Alicante-. José Luis hizo la comunión vestido de monja y hoy es un fontanero de 32 años con mucho humor; Álex era la niña que jugaba al fútbol en el colegio y ahora es un joven estudiante de idiomas. Ninguno quiere pronunciar el nombre con el que nació, aunque tampoco tienen querencia por el término transexual. Son sólo hombres que crecieron en cuerpos de mujer, de los que se están desprendiendo poco a poco con decisión, paciencia y ahorros. Ahora confían en la ley que prepara el Gobierno, que permitirá cambiar el DNI a los transexuales sin necesidad de intervenciones quirúrgicas.

Álex tiene 20 años, estudia idiomas y sueña con ser director de cine. Hace sólo unos meses que ha iniciado el tratamiento hormonal y sus compañeros de clase han ido viendo cómo se transformaba en un joven barbilampiño. "En un mes ya se notaba el pelo en el estómago, la voz, la barba... No tuve que explicar nada, ni me han preguntado nada. El primer día me nombraron por mi nombre antiguo y simplemente dije si me podían llamar Álex, y sin problemas", apunta este estudiante de inglés e italiano, que cuando tenía 6 años recibió una Barbie de regalo que traspasó, sin sacar de la caja, tiempo después a su hermana.

Afirma que desde niña notaba que era diferente y en la adolescencia pensó que era lesbiana, pero fue una amiga la que le sacó de dudas al indicarle que era transexual, "una palabra que me sonó muy mal", pero a los 17 años se lo dijo sin tapujos a sus padres: "Son liberales y lo entendieron. Sabían que me gustaban las chicas y se preocuparon más por las operaciones que hay que pasar. Mi madre pidió un segundo informe psiquiátrico que le confirmó que yo era cien por cien un hombre y a partir de ahí se lo dijo a toda mi familia. Mi hermana pequeña me preguntó si era un chico y me dijo: ´No pasa nada, yo te apoyo´".

El respaldo familiar ha compensado con creces las burlas iniciales de compañeros de colegio "porque la gente que me importa lo ha aceptado bien y mi madre va tan orgullosa de su hijo", tras afirmar que el rechazo no depende de la edad del interlocutor, sino del "desconocimiento y la desinformación, de creer que esto es un capricho".

Con novia desde hace tiempo, con la que se sinceró desde el primer día, planea su operación de pecho en mayo, mientras se piensa la extirpación del útero o el implante de pene, "que es más delicado". No le da miedo el rechazo cuando busque trabajo: "Si alguien me pone mala cara al ver el DNI le diré: ´No hace falta que me rechaces, que ya te rechazo yo´, como a la Iglesia". Con todo, sabe que su confianza no la tienen muchos otros transexuales y por ello espera la futura ley del Gobierno socialista: "Ya es hora, parece que estemos en la edad de piedra".

José Luis es 12 años mayor que Álex y ya ha pasado por mucho más. "Yo estoy casi finalizado", bromea entre risas este cocinero y fontanero de 32 años, que en 2004 se convirtió en el primer transexual que se sometió a una faloplastia, y que combina por igual el humor al recordarse con traje de monja en la comunión -"¡Manda huevos", dice- y el sufrimiento al pensar en los 286 puntos de su primera operación en Valencia; las "perlas" que su madre soportó en su pueblo, tales como ´Si yo tuviera un hijo así, lo mataba´ o la risa con la que cuenta que se tuvo que dejar barba para evitar que su tío siguiera dándole un beso al verle.

José Luis ha pasado por tres operaciones -mastectomía, histerectomía y faloplastia-, en las que ha invertido sus ahorros -3 millones en la primera, 3 y medio en la última- "de ahí que tardes tanto de una operación a otra y se pasa miedo porque no hay muchos especialistas, vamos de experimento en experimento, te pagas tú todo y no es fácil, te tachan de enfermo y es un calvario emocional. Pero pensé que tenía dos opciones: pasar sin operarme o ser honrado conmigo mismo y los demás". Él, que nunca se reconoció en un cuerpo femenino, admite que "con las operaciones he ganado un mundo: empiezas a quitarte ropa porque ibas abrigado hasta en verano; he vuelto a pisar la playa, que no iba desde los 4 años; entras al baño de hombres.. Y ahora me siento orgulloso".

Su lucha por el cambio en el DNI casi ha acabado, aunque su solicitud la tiene paralizada con una demanda al Tribunal Constitucional porque exige que su partida de nacimiento sea sustituida al completo, y no que su calvario quirúrgico quede reflejado como una nota a pie de página. "Yo quería mi libertad y mi carnet. Y, ya ves, al final del camino me espero. Me he gastado ya tanto que al final pides que te ayuden un poco. Espero la ley porque evita todo esto".

El camino para llegar al cambio en el Registro

Natalia, vocal de la asociación Decide-T, describe la transexualidad como "notar que estás en el sitio que no te corresponde, como si llevaras puestos los zapatos al revés". Luchar contra ello es la principal demanda del colectivo, que tiene la vista puesta en la futura Ley de Identidad Sexual que el Gobierno prevé aprobar en breve y que permitirá al transexual modificar su nombre y sexo en el Registro sin requerir el cambio genital que, hasta ahora, sólo algunos jueces pasaban por alto. Además de los inconvenientes económicos y sanitarios de la cirugía, el transexual hoy debe demandar a la Administración e ir a juicio para el cambio de nombre, que queda como una rectificación en el Registro tras un largo proceso. Luis Segovia, el primer juez que casó a un transexual en 1993 sin que el fiscal lo recurriera, cree que la ley "deberá aclarar que el Estado sufrague las operaciones y que se reconozca el derecho de matrimonio y adopción".

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Noticia extraída de BBC

España: transexuales iguales ante la ley


El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española define a un transexual como a una persona "que se siente del otro sexo, y adopta sus atuendos y comportamientos", añadiendo como segunda alternativa "que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto".

Esta definición resume la situación actual en torno a la transexualidad en España.

La Ley de Igualdad de Género, cuya aprobación se espera para este año, pretende, entre otras cosas, que se reconozca legalmente el cambio de sexo antes de que se haya realizada una operación quirúrgica.

Es decir, que a efectos legales prime el sexo percibido o psicológico de la persona.

Un hombre transexual

Se trata de personas que sienten haber nacido en el cuerpo equivocado. Es decir, en una anatomía masculina, pero que sienten que son mujeres, o viceversa.

"Los hombres transexuales somos niños que hemos nacido en una anatomía femenina, al venir al mundo nos han asignado un sexo de mujer, se nos ha asignado un sexo erróneo", explicó a la BBC Jorge Martín, de 35 años, presidente de la asociación El Hombre Transexual.

Las personas transexuales reclaman por lo tanto que se tenga en cuenta el sexo psicológico. Por ello tampoco hablan de cambio de sexo, "sino de reasignación de sexo".

Jorge prefiere no revelar el nombre de mujer que todavía figura en su documentación, ya que siempre tuvo claro "que no era niña", aunque fue educado como tal en un colegio femenino y católico durante 15 años.

"Desde muy pequeño he rechazado las faldas, me ponía las corbatas de mi padre, me regalaban muñecas y no les hacía ni caso", relata.


"Identidad y genitalidad"

A nivel social, la Ley de Igualdad de Género aspira a superar situaciones conflictivas en la vida diaria de las personas transexuales, para quienes la "identidad no se determina a través de la genitalidad", como aclaró a la BBC Juan Vázquez Arango, abogado de Transexualia, una de las asociaciones más antiguas de este colectivo en España.

Más allá de la confrontación personal y familiar, se trata de poder afrontar situaciones cotidianas.

"Soy un hombre, pero mi documentación dice que soy una mujer, allí empiezan muchas veces los problemas", es la situación que asegura vivir Jorge Martín cuando lo invitan a una entrevista de trabajo o cuando viaja y debe presentar su documentación.

Su aspecto es de hombre, con barba y voz grave, resultado de un tratamiento hormonal al cual está sometido desde hace más de un año y medio.


Reivindicaciones

A diferencia del movimiento gay y lésbico, los transexuales también formulan una reivindicación sanitaria.

Se trata de reconocer la transexualidad "como un problema de salud pública", indicó Vázquez Arango.

Esto sólo sucede en Andalucía y en Extremadura. Fuera de allí, "quienes puedan y quieran operarse deben pagar hasta US$30.000 por la intervención que les reasigna el sexo; una operación complicada y sin la certeza de quedar bien, especialmente en la reasignación sexual de una mujer hacia un hombre", destaca este abogado.


Escepticismo

Soy un hombre, pero mi documentación dice que soy una mujer, allí empiezan muchas veces los problemas.

Expertos como el abogado Juan Vázquez Arango de la organización Transexualia saludan la iniciativa legislativa pero dudan de la manera en que se ha manejado hasta ahora.

"En julio pasado la legislación era inminente, en septiembre iba a ser más inminente todavía", asegura.

Asimismo, el borrador del marco jurídico conocido hasta ahora no incluye la operación de reasignación de sexo en la salud pública, confirman fuentes consultadas por la BBC.

Por otra parte, los expertos lamentan que este tipo de leyes se impulsen sin "una buena campaña de consenso social, que se reduce a pocos artículos en los medios y poco más; eso siempre contrarrestado con todos los efectos perniciosos y negativos de todo lo demás", dice Vázquez Arango.

La gran mayoría de la gente no sabe distinguir entre transexualidad y homosexualidad, afirma también Jorge Martín: "deben entender que no se trata de la orientación sexual, sino de un conflicto entre la identidad sexual y la anatomía con la cual haya nacido esa persona".

Esto resume para muchos el problema central en torno a la transexualidad: los prejuicios como fruto de la falta de conocimiento y de información.

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