lunes, 16 de abril de 2007

Los padres de Pepe podrán respirar tranquilos

(España)La Voz de Galicia-.
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La Ley de Identidad de Género ha invalidado el recurso interpuesto por el fiscal.

Desde hoy los padres de Pepe, un niño de Ames (A Coruña), de poco más de dos años, pueden respirar un poco más tranquilos. Gracias a la Ley de Identidad de Género su hijo podrá seguir llevando el nombre que ellos han elegido para él, o al menos, hasta que él quiera, porque la mencionada ley también permite modificar los nombres.

Todos aquellos que quieran ponerle a sus retoños, Paco, Manolo, Quique, Concha, Fina o Maica, ya no habrá nadie que se lo impida, porque les ampara una ley, que elimina la prohibición de registrar diminutivos o variantes familiares.

La odisea de los padres del niño comenzó hace tiempo, desde el mismo nacimiento de su hijo. Al principio no hubo problemas y en el Registro Civil del Ayuntamiento de Ames, lindante con Santiago de Compostela, los progenitores pudieron llamar oficialmente a su hijo Pepe. Sin embargo, el fiscal se opuso, alegando que la ley impide los «diminutivos o variantes familiares y coloquiales que no hayan alcanzado sustantividad».

El recurso del fiscal fue una espada de damocles que pesó sobre la inscripción, ya que si este era estimado, podría provocar que los padres de Pepe tuvieses que registrarlo con otro nombre. El Parlamento vino en su ayuda cuando ha aprobado la ley de Identidad de Género, que autoriza la rectificación en el registro del sexo y nombre de la persona. También lo hizo para parejas que en su día vieron cómo eran rechazados los intentos de inscribir a sus retoños como Noa, Concha, Paco o Lola.

Con nombre de estreno

En su domicilio de Ames, Pepe sonreía esta mañana ya como ciudadano de pleno derecho. Con este término derivado del griego la Real Academia Española define los «nombres que en forma diminutiva, abreviada o infantil se usan como designaciones cariñosas, familiares o eufemísticas». La madre del pequeño no cabía en sí de gozo, «Me parece un nombre precioso, muy dulce», explicaba su madre esta mañana. «Siempre había pensado que cuando tuviera un hijo iba a llamarse Pepe, simplemente por eso, porque creo que tengo derecho a ello; igual que si una madre quiere llamarle a su hijo Pedro, María o Paula, yo quería que mi hijo se llamase Pepe, porque es un nombre».

Así las cosas, el niño podrá tratarse de tú a tú con una mujer de Barcelona que logró que un juzgado le diera la razón para ser llamada Pepita. Hace dos años, un juzgado de Montcada i Reixac aceptó entonces el cambio de Josefa a Pepita, quien, por otra parte, se apellida Leona.

Habrá que dejar pasar el tiempo para comprobar si Pepe está contento con su nombre. De haber nacido en Panamá le asistiría el derecho a cambiarlo si lo considera «denigrante, ridículo y ofensivo». Este país admitió que los damnificados pudieran adopta un nombre «decente» ante el Tribunal Electoral. Y es que se han dado casos de panameños que han soportado con estoicismo el humor negro de sus padres, que dieron en llamarlos con apelativos como Vagina Fernández o Chevrolet Pérez. Muchos de estos hipocorísticos están inspirados por los anuncios publicitarios, telenovelas y hasta nombres de buques.

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(Antecedentes de esta noticia 26-01-2005)

El Fiscal recurre un auto judicial que permite llamar Pepe a un niño

El nombre de un pequeño santiagués está en manos de la Dirección General de los Registros

El magistrado cree que los padres tienen razón al argumentar que el nombre es distinto al de José

Nadie le pondrá reparos si registra a su hijo como Telesforo, Restituto, Eutropio, Sinforosa o Domiciano; el santoral le ampara. Pero, ¡ay de usted como se le ocurra que su niño se llame Nacho o Pepe y quiera además que así figure en los papeles! Este tipo de antropónimos son hipocorísticos. La actual normativa española no permite registrarlos y considera que Pepe, lo mismo que Nacho, son eso, hipocorísticos, diminutivos que no han alcanzado la «sustantividad» que el mismo código sí aprecia en Marciano, sin ir más lejos.

En el registro civil del concello coruñés de Ames, unos padres han iniciado una contienda para lograr que su vástago se llame Pepe, a secas. De momento, han ganado una batalla: han conseguido que el juez de Santiago Pedro Fernández Mora autorice a inscribir al chaval en el libro de familia como Pepe, sin más. Pero el frente sigue abierto.

Recurso

El fiscal ha recurrido y la pelota está en el tejado de la Dirección General de los Registros y del Notariado, una entidad que ya ha determinado en ocasiones anteriores que nadie se puede llamar Nacho legalmente, porque nacho quiere decir «chato o romo de nariz».

La guerra la han iniciado el periodista de la Televisión de Galicia Carlos F. Amado y su mujer, Luisa Fernanda Astigarrabía García. «Falamos co xuíz e dixémoslle que nos parecía fatal, que nós consideramos que si existe sustantividade no nome Pepe -explica Carlos- e que Pepe non é o mesmo que Xosé ou José».

El juez meditó y encontró razones suficientes en los argumentos de la pareja, sobre todo si se tiene en cuenta que la Dirección General de los Registros ha dado su aprobación a casos de Álex y Lolas. ¿Iba Pepe a ser menos? Así que al funcionario del registro no le quedó otra que anotar: «Pepe Astigarrabía Fernández». Porque, además, los padres han decidido que primero lleve el apellido de su madre.

El recurso del fiscal y los antecedentes de otros casos no aseguran que el chaval no tenga llamarse Xosé dentro de tres meses, contra la voluntad de Carlos y Luisa.

Hace unos años, en Vigo se montó una buena cuando una madre quiso ponerle Aylen a su hija, y unos padres de O Grove las pasaron canutas para inscribir a su pequeña como Liah; así las cosas, Galicia seguirá llena de Monchos que son Ramones, Manolos que son Manueles y Conchas que son Concepciones. En los años 70, hubo quien tuvo que tragarse una «Alejandra María» por una Sandra, algo que hoy ya no pasa.

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Nota aclaratoria: En este caso no se trata evidentemente de un bebé transexual, sino, de un cambio de nombre por otro que hasta el presente no se diferenciaban, así y como el artículo lo expresa, un chico que se llama José, también se le puede llamar Pepe, pero hasta el momento presente, no se le podía registrar como Pepe, sino solamente como José, significando y siendo el mismo nombre, pero desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género, hay un apartado que estos nombres los diferencia.


1 comentario:

  1. Pues mi hijo se llama Nacho desde 1998 y así esta inscrito en el registro y así viene en el libro de Familia

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