martes, 8 de agosto de 2006

UNA MINORÍA SEXUAL EN PSICOTERAPIA

Escrito por, Víctor M. Velasco M. es coordinador del Grupo Crisálida. Es Constelador Familiar y Terapeuta Gestalt y Biomnemico, Además de sexólogo. Dirige el Centro de Capacitación
y Apoyo Sexologico Humanista (CECASH, A.C.) Tel: 55 83 99 14.
www.cecash.org cecash@hotmail.com.mx (México)
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Los travestís Heterosexuales son hombres cuya existencia es desconocida por la mayoría de la población, incluso, negada, ya que, generalmente, se asocia al travestismo con la homosexualidad, y se piensa que no hay un hombre al que le guste vestir como mujer y, al mismo tiempo, mantenga su atracción erótica y afectiva por las mujeres. Por ello, estos hombres que, en su mayoría, descubrieron esta afición cuando tenían entre 5 y 10 años de edad, se sienten solos y, muchas veces, culpables. Sus historias son parecidas y, al mismo tiempo, diversas. Uno de ellos lo descubrió cuando se puso las zapatillas de su mamá, otro cuando se puso las pantaletas de su hermana y uno más cuando, jugando, su novia o esposa le hizo ponerse sus prendas.

Al principio, como niños, descubrieron que les resultaba excitante usar la ropa de alguna familiar. Sin embargo, ya habían introyectado los roles sociales lo suficiente para darse cuenta que era algo que debían callar, pues la familia, especialmente los varones, no lo aprobarían. Aunque algunos de ellos eran vestidos por mamá, las primas o las hermanas, y por lo tanto se les festejaba.

Al llegar a la pubertad, se sintieron muy confundidos, porque el entorno social les había enseñado que, quienes se visten de mujer lo hacen para atraer a hombres y porque desean ser amados por ellos. Sin embargo, en su caso no era así, porque además de lo excitante que les resultaba el uso de ropa femenina, sexualmente les gratificaban las mujeres y no se sentían atraídos por los hombres. Se encontraron así sin un marco de referencia o un grupo social en el cual incrustarse en función de su afición.

Debido a la introyección de los valores sociales que denigran lo femenino y lo que socialmente se identifique como afeminado, la mayoría se sintió muy mal por tener este gusto y empezó a vivir en lo que uno de ellos llamó "un círculo neurótico", en el cual robaban o compraban ropa femenina y luego de ponérsela y masturbarse, se la arrancaban de inmediato para guardarla o quemarla, jurando no volver a repetir la situacion, hasta que la ansiedad por hacerlo de nuevo se imponía y volvían a hacerlo.

Algunos psicoterapeutas a los que consultaron, contribuyeron a su infelicidad al asegurarles que era una "enfermedad" que debería y podría ser erradicada y que lo sería si ellos ponían "suficiente fuerza de voluntad". Los que iniciaron tratamientos al respecto sólo pudieron terminar decepcionados de la terapia y de sí mismos, ya que no pudieron lograr la desaparición de esta expresión, pese a sus esfuerzos y gastos de tiempo y dinero.

Después de la culpa, llegó para ellos el momento de aceptar que su impulso era muy poderoso y que sería imposible desterrarlo, por lo que decidieron aceptarlo como parte de sí mismos. Alguno optó por salir trasvestido a la calle durante la madrugada, otro salió a la calle en la seguridad de su auto, manejando, mientras usaba zapatillas y vestido, uno más alquilaba un cuarto de hotel y allí se travestía. Finalmente, algunos de ellos pudieron enterarse de la existencia de un
grupo creado para apoyarles en el reconocimiento de su trasvestismo y llegaron así a CRISÁLIDA, grupo que el autor de estas líneas coordina y que fue concebido, no para curar lo que no es una enfermedad, sino para dignificar una expresión humana desconocida por el gran público y por muchos profesionales de la conducta. En la experiencia de casi dos años de trabajar con éste grupo se basa este artículo que hoy comparto con mis cólegas, esperando contribuir a la mejor atención de esta minoría sexual.

ALGUNAS DEFINICIONES BÁSICAS

El travestismo suele confundirse con la homosexualidad o con la transexualidad. Sin embargo, cada una de estas expresiones de la sexualidad es diferente. Para clarificarlo veamos como se define cada una de ellas:

Al hablar de homosexualidad, lo mismo que de heterosexualidad o bisexualidad, nos referimos a orientaciones sexuales, es decir a la inclinación que tenemos por compartir nuestra expresión sexual con miembros de nuestro mismo sexo, del otro, o de ambos.(Carrera, 1982; 96)

SEXO: Son las diferencias biológicas que hacen a un individuo macho o
hembra de una especie. Sin embargo, en el caso de nuestra sociedad, se construyen a partir de estas diferencias una serie de valores y se indican comportamientos diferenciados para machos y hembras y esto es lo que va conformando los géneros masculino y femenino, que generalmente se usan indistintamente con la noción de sexo. Cuando nos referimos en este texto a género, lo hacemos para referirnos a las características construídas socialmente, aunque sea sobre una innegable base biológica.

El travestismo, es el gusto por usar prendas, manerismos, expresiones, accesorios , adornos, lenguaje e incluso comportamientos característicos del otro género, en la cultura de la propia persona. Pertenece a las ahora llamadas Expresiones Comportamentales de la Sexualidad (E.C.S.), que antes eran conocidas como aberraciones o desviaciones sexuales y consideradas sólo propias de algunos sujetos. Ahora sabemos que las E.C.S., en sus diversas formas, están presentes en todo ser humano tanto a niveles eróticos, como a niveles no eróticos (Alvarez Gayou, 1986;50)

Para algunos autores, como Carrera, el trasvestismo es una forma de fetichismo, es decir, es la fijación en un objeto o en una parte del cuerpo y necesidad compulsiva de usar ese objeto o esa parte para obtener satisfacción sexual (Carrera, 1982,436)

La Transexualidad, es una condición en la cual la persona tiene la sensación interna de pertenecer a un sexo distinto al que biológicamente presenta. Se considera Transexualidad Primaria cuando el individuo reporta esta sensación desde su infancia y Transexualidad Secundaria cuando la persona reporta esta percepción, sólo después de pasar por periodos de travestismo. De acuerdo al manual de diagnostico de enfermedades mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), se considera que una persona es transexual cuando presenta, después de la pubertad, una inconformidad persistente con sus órganos sexuales, sensación de no pertenecer al sexo que se le ha asignado y el tratar persistentemente, al menos por dos años, de modificar sus caracteres sexuales secundarios o primarios para adquirir las características del otro sexo.(González Méndez, 1994; 148)

EL TRANSGENERISMO: Es un concepto que tiene dos significados. Por un lado,
designa aquella condición en que la persona gusta de travestirse de manera permanente, al mismo tiempo que reitera su identificación con su sexo biológico. Es decir, vive como si fuera del otro género, pero sin renunciar al papel de género que le correspondería, socialmente, en razón de su sexo biológico. Por ejemplo, un chico llamado Adrián, que permanece travestido todo el día, al tiempo que exige ser tratado con su nombre masculino.

También hablamos de Transgenerismo, como la subversión de los estereotipos de género que imperan en la sociedad y, entonces, se habla de transgénero como un gran concepto que abarca a quienes se travisten, a quienes no están identificados con su sexo biológico y, en general, a todo aquel que rechace el género que se le ha asignado socialmente en función de su sexo biológico.

Es importante señalar que, estas categorias, pueden encontrarse entremezcladas en una misma persona, de manera que hay travestis heterosexuales y travestis homosexuales, lo mismo que transexuales heterosexuales y transexuales homosexuales.

FENOMENOLOGÍA DEL TRAVESTISMO.
Para conocer las situaciones reales con las que puede encontrarse el terapeuta que recibe a una persona que consulta por los problemas que le causa su trasvestismo, presentaremos algunos de los elementos que comparten la mayoría de los hombres travestis heterosexuales aunque, al mismo tiempo, cada uno de ellos lo vive de manera diferente.

Conoceremos algunos aspectos teóricos, que son confirmados por la vivencia de quienes participan en el grupo "Crisálida". En el grupo han participado en dos años unas 30 personas y, además, hemos recibido cartas de un total de 50 interesados. Sin embargo, los datos que daremos se basan en un grupo de 12 de ellos, que son los más asiduos participantes. No busco dar una visión total del travestismo heterosexual en México, sino ilustrar el trabajo de un grupo y el enfoque y las técnicas que he utilizado para trabajar con ellos.

LAS CAUSAS DEL TRAVESTISMO.

Respecto al por qué alguien llega a ser travestí, pregunta tan válida como aquella del por qué alguién llega a ser una buena cocinera, existen diversas teorías. Una de ellas indica que se debe a la introyección inadecuada de los roles masculino y femenino. Otras aseguran que se debe a una falta de hormonas masculinas en un momento crucial de la masculinización cerebral. No tenemos comprobación de ninguna de estas teorías

Entre las explicaciones de tipo sociológico,está la que aduce una falta de introyección adecuada de roles, probablemente explicada por el hecho de que "la mayoría de nosotros, que llegamos a ser travestis o transexuales, somos producto de una familia con padre ausente o, en el mejor de los casos, distante. Estábamos mucho más emocionalmente ligados a nuestras madres o a alguna otra autoridad femenina que permaneció a través de nuestras vidas... somos, en un porcentaje desproporcionado, hijos únicos o primeros hijos".(Edwards, 1997 s/p). Sin embargo, esta correlación no ha podido demostrarse como causal, ni presente en todos los casos.

Otra situación "traumática" que se supone explicaría el origen del travestismo, es que un niño hubiese sido forzado a travestirse, sin embargo, se conocen casos como el del general norteamericano Patton que era travestido por su madre en la infancia, sin aficionarse a ello; mientras que en "Crísalida", de una muestra de 26 entrevistados, sólo 3 vivieron la experiencia, y "Gina" refiere que a quien vestían de niña era a su hermano; sin embargo, ese hermano un día rompió la ropa que le ponían, luego, quien es hoy Gina, buscó un abrigo de su prima y se lo puso, descubriendo una gran excitación emocional con ello. Ésta tampoco es una explicación suficiente.

Sin embargo, merece destacarse el hecho de que el travestismo, la primera ocasión en que ocurrió, produjo una gran excitación emocional, incluso sexual, y se vive como una necesidad en momentos de ansiedad. Ello podría indicar una asociación en la cual, el travestismo sirve como una válvula de escape de una gran tensión, quizá asociado con la idea de que siendo mujer la vida es más fácil de vivir, que cumpliendo los estereotipos masculino y/o femenino, al mismo tiempo, se es más fácilmente aceptada, con menos exigencias. De hecho, el travesti, representa sólo a mujeres en papeles sociales muy estereotipados.

Yo me inclino a pensar que hay una conjugación de factores biológicos, culturales y psico-espirituales que se entremezclan para producir esta experiencia , sin que ninguno sea, por sí mismo, determinante. No obstante al preguntarme sobre el posible origen de esta faceta de la personalidad, me parece que, en el trabajo terapéutico, hay que buscar el sentido que puede encontrar el individuo al hecho de que esta expresión de la sexualidad se manifieste en su vida. Es decir, hay que ayudarle a formular preguntas como ¿para qué esta situación en mi vida? y, ¿qué puedo aprender de ella?.

El CONTINUO TRAVESTI

Los varones travestis heterosexuales pueden ubicarse a lo largo de un continuo que iniciaría con el fetichismo por ciertas prendas femeninas hasta, posiblemente, llegar a ser transexuales secundarios, aunque la mayoría no llega a ese último punto. También, algunos llegan a un punto en el que salen enteramente y no pueden ser ya considerados travestis. Usualmente, esto ocurre alrededor de la edad madura y en el momento en que el travestismo deja de ser para ellos un estímulo emocional y/o erótico. Esta salida respecto del travestismo es espontánea y no es el resultado de terapia médica o psicológica y aún no sabemos en que porcentaje pueda ocurrir.
En "Crisálida", un 75% inició el proceso de travestirse, antes de los 10 años. Sólo un integrante inició a los 32 años. Esto no es raro, pues diversos estudios confirman que "Muchos travestís y transexuales pueden claramente recordar alguna forma de "cambio de ropa" antes de los 10 años y aún antes".(Edwards, op.cit). En el momento actual, quienes integran el grupo, han pasado ya por fases de crisis y aceptación, que se manifiestan en la necesidad de encontrar a sus iguales para compartir experiencias y consejos. Otros participantes van un poco más allá, y reconocen y buscan satisfacer su deseo de ser vistos en público y unos pocos, incluso, buscan hacer labores de información a la comunidad sobre el travestismo, lo que les convierte en activistas travestis.

Este proceso puede ser presentado de manera esquemática de la siguiente forma, insistiendo en que no todos siguen el mismo ritmo, ni de manera lineal y que, para algunos, la carrera puede interrumpirse en cualquier punto.

ETAPA I. TRANSEXUALISMO INFANTIL

Según Edwards, muchos niños que llegaron a ser travestis creían que se iban a volver niñas. Él dice: "El primer trauma que recuerdo, es cuando me dijeron que jamás llegaría a ser una chica. La revelación ocurrió cuando me descubrieron mientras me ponía un par de medias de mi madre". Muchos hombres transgeneristas, incluyendo aquellos que llegarían a ser travestistas heterosexuales, fueron transexuales o transgeneristas en su infancia temprana (Edwards, 1977). En esta etapa no se buscaba la excitación sexual, sólo el gusto por vestirse como niña. En "Crisálida", un 40% reporta haberse sentido niña y el 60% restante no vivió esa sensación. En esta primera etapa no aparece una excitación erótica, sólo una sensación de relajamiento luego de la excitación de hacerlo.

ETAPA 2. TRASVESTISMO FETICHISTA

En la mente del niño, cuando él se ponía medias de su madre o sus pantaletas, él se convertía en una niña. La textura y diseño de la ropa femenina, tan alejado de lo masculino, que debía usar cotidianamente, le apoyaba esta fantasía. El travestirse se convirtió en la cosa más excitante que había hecho y entonces, aprendió que éste es un recurso para sentir placer y gratificación. Lo que no sabemos es por qué éste fue el recurso y no otro. Este periodo se extiende por varios años, quizá hasta la adultez joven. Es alrededor de la pubertad cuando los niños que llegaran a ser varones heterosexuales, incluso los que creían ser niñas, se identificarán con su cuerpo y reconocerán las gratificaciones que su pertenencia al género masculino les puede deparar.

Es muy probable que en esta etapa un niño o un adolescente sean sorprendidos al travestirse y sean llevados a psicoterapia, con la esperanza de que ese comportamiento sea erradicado. Es muy importante que el terapeuta haya trabajado con su propia sexualidad y sus valores a fin de que, sin homofobia pueda orientar adecuadamente tanto a los padres como al joven, logrando aclarar dudas y temores al mismo tiempo que evita crear expectativas falsas sobre una erradicación de esta conducta. (Velasco, 1997;53)

Dado que tal erradicación es, hasta donde la literatura reporta, imposible, es necesario ser honestos y trabajar apoyando terapéuticamente un proceso de desculpabilización y aceptación personal y familiar de esta expresión, así como en la responsabilización del joven y en el incremento de su capacidad de negociar los espacios en los que puede llevar a cabo su afición, sin riesgo para él y sin buscar acarrear consecuencias negativas para sus parejas, aunque haciéndose cargo de las dificultades que ellas pueden tener para aceptar esta faceta de ellos y la necesidad de que se plantee honestamente desde el principio.

Debo señalar que es tan posible que un joven sorprendido travistiéndose, sea heterosexual, como que sea homosexual o transexual. Obviamente habrá algunas variantes, pero la actitud terapéutica básica debe ser la misma. Para algunos hombres, es suficiente llegar a esta etapa en que utilizan algunas prendas, se excitan y masturban, y despues de masturbarse, dejan la ropa a un lado, incluso, en ocasiones, con mucha culpa. Sin embargo, otros avanzan al siguiente punto del contínuo.

ETAPA 3 "FETICHISMO DE MUJER COMPLETA"

Cuando al muchacho o adulto joven no le basta ya ponerse sólo unas prendas, sino que necesita vestirse totalmente como mujer, ha llegado a ésta fase. Hablamos de aquellos que sólo buscan vestirse completamente pero no se interesan en cambios de sexo o de género. Esta fase presupone que el joven cuente con la oportunidad para hacerlo. Por ello, es probable que surja cuando puede trabajar para poder comprarse su ropa, además de vivir solo o tener su propio cuarto o poder alquilar un cuarto de hotel. Si ya se han casado, pueden hacerlo cuando su esposa sale de fin de semana y teniendo la ropa escondida en la caja de herramientas. Es muy probable que gasten mucho en comprar ropa femenina que, luego de ponérsela un rato y masturbarse con ella, se arrancarán violentamente y tirarán a la basura o quemarán, mientras que juran, por enésima vez, que esa fue la última vez que lo hicierón y que abandonarán su costumbre.

Después de un tiempo, vuelve a aparecer el deseo de hacerlo, que resisten un tiempo, hasta que "sucumben a él", compran ropa, la disfrutan, se la quitan, la queman, se enojan consigo mismos , juran que no lo harán más y... vuelven a repetirlo.

Este es otro momento en que muchos tocarán a las puertas de tu consultorio, llevados por el desconcierto y la culpa, y buscando ser "curados" de su "vicio". Será responsabilidad del terapeuta explicar la situación y acompañar en el proceso de autoaceptación, evitando incrementar sensaciones de culpa y fracaso en su consultante. El tema a trabajar será la ansiedad que les genera su afición y que puede provocar problemas de comportamiento y de salud mental.

ETAPA 4. LA "RESIGNACION" Y NECESIDAD DE AUTOACEPTACIÓN

Cuando la actividad travestista se va incrementando, y es evidente que no puede controlarse voluntariamente, se origina en el practicante sensación de que ya no puede luchar contra ella y que debe aceptarse y entenderse a sí mismo, además de que empieza a buscar la aceptación de otros. Eso implica, al mismo tiempo, el reconocimiento de que es distinto a otros hombres y la posibilidad de que pudiera salir a la calle y mostrarse ante otros.
Las nuevas necesidades de su proceso, requieren de nuevos niveles de aceptación y entendimiento por parte de su familia y su entorno, que pueden resultar tan "desproporcionadas" para quienes les rodean, que, incluso, ponen en peligro sus relaciones de pareja y familiares si sienten que su esposa no los apoya suficientemente. En éste sentido, la experiencia de "Scarlett" es muy reveladora, cuando dice:"La relación con mi esposa es buena, salvo en lo relativo a mi travestismo, porque a veces lo entiende y a veces no".

La necesidad de aceptación y entendimiento de esta etapa lleva a los travestis a buscar grupos de iguales, ya sea directamente, por revistas y aún internet o buscando bares de travestis, según sus posibilidades de acceso a la información y la existencia de dichos grupos. De allí la importancia de la existencia de grupos y lugares seguros. Ésta, es tambien una etapa de búsqueda ansiosa de información, que puede llevar a comprar cualquier revista o contestar cualquier anuncio con sólo detectar la palabra travesti.

Es muy importante, terapéuticamente, fomentar la empatía con las esposas y plantear el derecho que ellas tienen de tomar decisiones de compartir o no su vida con alguien que les ha ocultado un secreto, cuando así ha sido. Debe también entenderse el peso que se les obliga a cargar a ellas, llevando un "secreto de familia" que no pueden compartir ni con sus hijos. La consejería de pareja puede resultar fundamental en este momento.

Evidentemente, los hombres que llegan a "Crisálida", lo hacen en este periodo. Por ello, llegan ansiosos de conocer la historía de los otros, para compararla con la suya, establecer similitudes y sentirse reintegrados a la humanidad.

Por ello son actitudes fundamentales, la hospitalidad con los recien llegados y el "bautizo" con un nombre femenino, cuando no lo tenían, o bien, la revelación del que ellos han buscado, para afirmar su identidad, como travestis y como parte de un grupo humano específico.

ETAPA 5: REVELACIÓN E INTEGRACIÓN

Al perder el miedo a ser descubiertos y lograr la aceptación de sí mismos, es más fácil revelar a otros su condición. Por ejemplo, en "Crisálida", cerca de un año después de llegar al grupo, "Gina" reveló a su familia su travestismo y logró el respeto y la aceptación del mismo. Ahora él y otros miembros del grupo pueden asumir que tienen dos facetas que se complementan. Además, "Scarlett" lo ha revelado ya en su empleo, aunque ésta es una medida que sólo cada persona puede decidir y que no se puede imponer a nadie, por sus repercusiones.

Gracias a los movimientos de liberación femenina y gay, hoy se habla abiertamente, al menos en las ciudades, de este tema y aún los niños travestis pueden saber que existen otros hombres que comparten su afición. En "Crisálida", "Bianca", a sus 18 años está en esta étapa, mientras que "Gina" dice: durante 44 años no había conocído a ningún otro travestí. El hecho de que hoy, a menor edad alguien pueda encontrar a sus iguales, abre enormes posibilidades para su desarrollo humano. También las películas, programas de televisión y de radio han contribuido a esta posibilidad.

Este es otro momento peligroso para las relaciones maritales, pues el hombre puede "entusiasmarse demasiado" y su esposa sentir que pierde al hombre con el que se casó, o no aguantar la presión emocional que le genera el saber que él desea salir travestido a la calle, donde puede detenerlo la policía o ser agredido y exponerse al escándalo y que se enteren los hijos. Además, dado que algunos hombres podrían avanzar hacia la etapa de travestismo de tiempo completo, ellas podrían sentir que la virilidad de su pareja disminuye y eso afecta la relación.

Podemos señalar que, en una reunión de esposas de travestis, encontramos que, muchas de ellas hablaron de haberse sentido traicionadas debido a que ellos les revelaron esta faceta de sí después del matrimonio, en circunstancias que no les permitían a ellas oponerse o separarse. Además, señalaron que aceptan el travestismo de sus parejas, pero que es algo que no les complace y prefieren mantenerlo lejos de ellas, lo más posible. De allí que el grupo les haya significado un alivio pues no tienen así, que ver algo que no les agrada.

ETAPA 6:TRASVESTISMO DE TIEMPO COMPLETO

Esta es una étapa a la cual arriban algunos hombres travesís, después de la edad madura, en la que consideran que, vivir como si fuera mujer, durante todo el día, sería mas satisfactorio que hacerlo solo durante periódos cortos de tiempo. Esto puede conllevar a la necesidad del retiro laboral o del autoempleo a fin de poder realizar una labor productiva en la cual pueda estar siempre como mujer, sin perder estabilidad laboral.La sexualidad puede ser más que heterosexual, "asexual"

ETAPA 7:TRANSEXUALISMO SECUNDARIO

Como ya he señalado, en una edad ya avanzada, algunos hombres dejan el travestismo de una manera "espontánea", sin embargo, unos pocos pasan a un momento en el cual llegan a concluir que, en realidad, eran mujeres y señalan que el travestismo es una fase que termina cuando se declaran transexuales preoperados.Desde la teoría se les define como transexuales secundarios. Al respecto, Edwards deja la interogante:Si el travestí, de niño se sintió niña,al llegar a ésta fase,¿Regresa, entonces a sus origenes? Aquí también, "Crisalida" es muy jovén para tener experiencia que permita una respuesta.

Para finalizar, consideremos algunas de las bases que pueden permitirnos orientar más eficaz y de manera más humanista a nuestros consultantes.

EL TRATAMIENTO TERAPÉUTICO DEL TRAVESTISMO

Asumo que que el travestismo no es un problema en sí mismo. Lo que lo convierte en tema de la psicoterapia son las dificultades del hombre travesti para enfrentar un ambiente social hostíl a esta expresión humana. Hostilidad que se explica, ya que la sola existencia del travestismo cuestiona los valores machistas en los que se ha sustentado mucha de nuestra cultura, puesto que muestra que hay hombres a los cuales las exigencias sociales les son desagradables y deja entrever, entonces, la posibilidad de que algunos quisieran renunciar a cumplirla o quisieran cambiarlas.

Además de esta postura básica, que fundamento más adelante, lo que guía mi trabajo es el hecho de que está demostrada la ineficacia de las terapias hasta ahora utilizadas para erradicar esta afición en quienes la practican y que inculyen técnicas aversivas, psicoanálisis, descargas eléctricas y aún tranquilizantes.

EL PROCESO TERAPÉUTICO EN CECASH: FASE INDIVIDUAL.

El trabajo terapéutico se realiza en dos fases: la primera es individual y se inicia cuando el paciente llega al consultorio y plantea, muchas de las veces con vergüenza, el hecho de que es travesti, lo que él llama "su problema". Lo primero es general un "rapport adecuado", es decir, un clima de confianza y respeto, que le permite explorar sus temores y deseos. Durante esta fase, se emplea preferentemente el enfoque centrado en la persona, de Carlo Rogers

Más tarde, comentamos acerca del peso de la homofobia en sus sentimientos, establezco las diferencias del travestismo respecto a la homosexualidad, y le pido cotejar con su experiencia. Esto permite expandir los puntos de referencia del consultante y facilita el integrar el travestismo como parte de su sí mismo. Obsérvese que nunca le pido que deje de sentirse avergonzado. Este es un resultado del proceso, no una imposición.

Después de esta información y habiendo creado un clima de confianza, utilizo la técnica de "continuum de conciencia", o bien la llamada "focusing" (Gendlin, 1988), explorando dos temas básicos: primero ¿cómo me siento realmente ante el travestismo? y el segundo ¿Qué deseo hacer ante él?.

Hasta hoy, la experiencia es que las respuestas que dicta el cuerpo son, básicamente: siento excitación mezclada con miedo y, lo que deseo es practicarlo sin sentirme culpable y sin peligro. Desde los años 70's los doctores Pomeroy y Leah Schaefer apoyaban el que los travestis ejercitaran su afición (Carrera, 1982;374). Ello inicialmente puede llevar a que se incremente la conducta y luego decrezca, junto con el decremento de la compulsión por hacerlo. Dado que el travestismo aparece como una gran necesidad cuando la persona vive situaciones de gran ansiedad, es lógico que al practicarlo más seguido y sin culpa, la compulsión disminuya y se haga más manejable.

Personalmente considero correcto que, si el consultante lo desea, se travista en la consulta, lo que le permite empezar a cumplir, además, esta fantasía tan importante para el travesti. Esta fase puede darse conjuntamente con el trabajo de focusing ya señalado.

EL PROCESO TERAPÉUTICO: FASE GRUPAL

Después del proceso individual, al que sólo acceden las personas que aún tienen conflicto para aceptar su travestismo, que no son todos los que llegan a "Crisálida", prefiere el trabajo grupal, donde al compartir experiencias con otros que han sentido lo mismo que él, la persona se siente más apoyada y validada, comparte estrategias eficaces para manejar en la vida cotidiana su afición, aprende de las experiencias de otros cómo hablarlo con su pareja, con los familiares y tiene un espacio social que, lejos de atacarlo, le da seguridad y calidez.

El resultado de todo este trabajo, como lo señala "Gina Fourlong", es que el "círculo neurótico" de ansiedad-vestirse-culpa-ansiedad-vestirse-culpa, puede romperse y dar paso a una vivencia más plena de cada persona. Vale la pena señalar que una experiencia común en "Crisálida" y "Eon", otro grupo transgenerista de la ciudad de México, es que, al paso del tiempo, conforme la necesidad de travestirse y de ser visto por otras personas se satisface dentro del grupo, esta acción pierde un poco de la tensión que generaba y de la excitación sexual que le acompañaba, lo que nos plantea preguntas muy interesantes acerca de la relación entre ansiedad y deseo sexual.

Dentro del grupo se trabaja en dos niveles; el primero, es el mejoramiento de la imagen femenina de cada participante mediante el uso de técnicas teatrales que les dan más control del personaje que ha creado. Por otro lado, como un taller de desarrollo humano, en que se fomentan habilidades de empatía, respeto, asertividad, comunicación y otras, que les refuerzan la autoestima e incluso han permitido que los participantes de "Crisálida" hayan dado testimonio acerca de sus vivencias en cursos y talleres diversos, así como en la radio y próximamente en un "Congreso Latinoamericano de Sexología".

Una vez iniciado en este trabajo, me he percatado que aparecen necesidades, de quienes viven esta afición, que son determinadas por el ocultamiento en que se vive, desde el lugar donde comprar un vestido, medias o zapatos, hasta dónde lavar la lencería y la ropa de calle, que puede ser guardada cotidianamente en una caja de herramientas y no puede llevarse fácilmente a la lavandería ni lavarla en casa, sin despertar las sospechas de infidelidad por parte de la esposa.

Asimismo, es necesario tomar medidas de seguridad para proteger de chantajes a los participantes.Es fundamental y lo hemos logrado llevando diversos "filtros" para los aspirantes, que incluyen la verificación previa de su identidad, y del nivel de aceptación de su propio travestismo, ya que una persona que no lo ha aceptado tendería a provocar problemas dentro del grupo, según lo hermos observado

Resulta llamativo para los observadores externos, que en Crisalida, aparentemente no se presentan las competencias y luchas verbales por el poder tan comunes en un grupo de travestis gay.No obstante,, si se observa con más atención, estas luchas, siguen presentandose, aunque no de forma muy aguda, siendo responsabilidad del facilitador de un grupo así, el explicitarlas y conducir a su resolución de forma que permita el crecimiento del grupo.
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Nota personal: Particularmente, algunos conceptos de este señor, me parecen bastante antiguos y dan lugar a confusión extrema.


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